No soy como los demás qué, no tienen problemas en malgastar sus vidas, solo para encajar...
Que necesitan sostener una fachada de apariencias y falsedad para demostrar algo que ni que importa de verdad. Desperdiciando el tiempo en lo que piensen, crean o decida el resto.
A mí vida la vivo yo, y nadie más.
Mueranse como elijan y más prefieran con la suya. Con la mía, lo determino yo.
La esclavitud, la censura, la represión, la intolerancia... No van conmigo.
Mi libertad de expresión, mis alas, mis sueños, mis deseos y mis ganas.
No van a imponerme nada que yo no quiera.
No me digas que me quedé al lado de quienes me destruyen, y no son capaces de tolerar ni una gota de la misma vara con la que me estuvieron midiendo.
"Lo que no importa un carajos, sí mostremos al mundo, lo que realmente hay que decir, tragatelo".
"No hables sobre tus miserias ni de tu vida ".
Sigamos normalizando todo lo malo, y digamos que no hay nada que hacer... Como siempre hicieron con los brazos cruzados. Porque no hay que hablar de lo que está mal.
Que tus angustias sean secretos por el bien de los demás. No importa si eso te destruye.
Y el día que no estés más presente.... Veremos quién se atreve a llorar.
Y si hace eso... Recuerden cuando aborrecía la hipocresía. No sé entrevan a mentirme cuando ya no esté... A pensar en mi cuando toda la vida me quisieron censurar.
No le temo a la soledad ni al abandono. Prefiero eternamente eso o que aparentar algo que jamás voy a intentar ser.
No le debo nada a nadie. Y no hago excepciones.
A quien me lastime lo aparto de raíz. Y el universo pondrá todo en su lugar. Porque él sabe que mi perdón no es para cualquiera, y quién sea injusto y miserable conmigo, tendrá que aceptar las consecuencias de sus actos. Así como lo haré yo.
Y elijo la ley de Talión porque hay cosas que necesitan experimentar en carne propia para entender algún día, la falta de empatía y misericordia enorme que les faltó en un millón de veces.
No me hablen de culpas ni de perdón, ni de segundas oportunidades porque yo no soy Dios. Y ustedes jamás supieron ponerse en los zapatos de alguien más. Aprenderán que todo mal se vuelve. Aunque el precio sea, que no me vuelvan a ver nunca más.
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