Seguidores

martes, 30 de diciembre de 2025

Cómo el Fénix

Con el alma a arrastras
Llevando una carga pesada, 
Sujetando cadenas de emociones eslavonadas,
Quebrantadas...
Y con el cora pulverizado, 
Sujetando como pude, el resto del polvo que el tiempo no se llevó.
Vengo caminando por mi desierto, en círculos...
Viendo las huellas ensangrentadas de tanto andar.
Preguntándome si valió la pena!!!
Si valió la pena haberme dejado de lado, por muchos "alguien más".
Buscando entender porque tanto sacrificio, por quienes jamás darán una pizca de bondad.
Reprochandome si malgaste mi vida.
Cuestionandome si cumplí con mi propósito.
Alzando la mirada al cielo, buscando algún Dios que me perdone.
Porque yo nunca me pude perdonar, y preferí perdonar lo que no debía haber tenido misericordia.
Y de tantos ecos, por las voces hambrientas de redención,
Me entregué sin pensarlo, a la deriva, a mí intuición.
Destruí mis propias corazas por instinto de supervivencia!
Dejé que mis demonios me atormenten, años tras años.
Hasta que un día, cayendo bien ondo, en los confines de la desolación y el abandono..
Devore mi maldito orgullo.
Y quede desnudo, tendido en suelo, aceptando mi derrota. 
Abrazando lo simple, la nada, la soledad, lo trivial.
Y me volví uno mismo con mi dolor, encarnando la aceptación, y la idea de que todo tiene un determinado momento.
Y la vida pasa, y las dudas vuelan, y las puertas se cierran. 
Pero por gracia de Dios, alcancé a subirme al último vagón del tren.
Y fue la última vez que me ví a mi mismo, autodestructivo.
Y fue la última vez que supieron de mí.
Porque parti bien lejos, sin mirar hacia atrás.
Dando el salto mortal, desafiando todos mis miedos, para empezar como el Fénix.
Y de aquellas pocas cenizas que mantuve, volví a resurgir.


miércoles, 10 de diciembre de 2025

Edición limitada

Una equivocacion, dos, tres, cuatro... Perdón, es que acostumbro a dejarlo pasar.
Y acostumbro a probar, las artimañas que utilizan para engañarme. Veo hasta donde pueden llegar.
Sólamente una mente maquiavélica me podría llegar a sorprender. Pero sin duda el olfato no me falla. Aunque intento creer que, no todos son iguales. Dos por tres me equivoco. Pero no me equivoqué en permitirlo.
Me di la oportunidad de ser un inocente,
Y muchas veces, al costo de ofenderme.
Que error más común, el que creas que mi bondad es sinónimo de conveniencia;
Que a mi hospitalidad la confundas con comodidad.
¿Pero saben qué rima bien con mala actitud?
¡Ingratitud!
¡Esa si que no la aguanto!. Pero a veces no me quejo. Yo aposté mis fichas intentando buscar tan solo una pequeña parte de la verdad.
¡Soy un engenuo, lo sé!
Sabía que la puñalada iba a llegar al final.
Yo lo permito una, dos, tres, cuatro.
Yo observo, yo analizo.
Y sacando cuentas, por descarte, 
Conviene seguir de viaje, recto y sin mirar atrás.
Perdí tiempo.... Eso seguro. Pero nunca se sabe si fue valioso para alguien más. 
A lo mejor tu traición, algún día te enseñe a no traicionar a nadie nunca más.
¡¿Y a qué costo?! Pues yo no lo sabré porque, ya no estaré para verlo.
Porque soy de corta duración. Y el paquete siempre fue exclusivo, de edición limitada. 
Y dos como yo no hay. 
Aprende rápido porque, no tendrás otra oportunidad con alguien más. Y no lo digo por mí. Ya lo sabrás...
Y al cruzar por la puerta, yo nunca miro hacia atrás.
La cierro, y voy andando, hasta desaparecer. 
Sólamente el recuerdo de quién fuí solo tendrán.