La lengua no piensa lo que la mente dice, cuando un corazón lastimado gobierna, lo conciente.
Es que el cuerpo somatisa, lo que no puedes verbalizar ni escupir. Y las venas, transportan estragos, cuando se trata de fluir, lo inconsciente.
Y será que el alma se desnuda cuando no tienes nada que ocultar ni fingir, y se vuelve transparente.
Pero la transparencia refleja la verdad, y muchas veces es hiriente.
Y en el reino de lo ciegos, dónde la justicia también lleva vendas en los ojos...
Ser directo, es pecado y ser honesto insuficiente.
Ser justo con uno mismo es sinónimo de ser cruel con los demás. Y más cuando, enderezas tu vida, para no seguir malgastado tiempo en un mal lugar.
Es que ser bueno ya no es una virtud. Es ser estúpido en un mundo que le da igual cómo estás.
Pero la soledad es perfecta, para entender que uno tiene que despertar. Porque dormido, te pisan todos. Y nadie quiere que puedas despertar.
Es por eso que odian que me defienda... Que lea mentes... Que sea intuitivo.
Está mal visto luchar por lo justo, y querer luchar contra lo corrompido.
Prefiero perder la batalla.... Pero algún día, ganar la guerra.
Soldado que huye no es cobarde, si sabe que está en frente como peón, para erder la vida.
Es que no vale la pena quedarse en la trinchera, esperando una bala perdida.
No vale desangrarse en vida, con las heridas expuestas, para perder el aliento, con tantos años de vida.
Porque vida hay una sola. Y la perdería por quienes me importan... No por quienes me vean como salvación para sus propios intereses.
Es fácil convencerse de mentiras. Es un arte manipular. Es una artimaña sagaz, hacer sentir culpable a alguien para no quedar mal.
Sea lo que sea... No me arrepiento de ir siempre con la verdad.
No me van a hablar de verdades cuando tengo olfato para detectar la miseria humana, en frente de mis narices. No voy a sucumbir. No voy a tirar la toalla. Al final del día, seremos medidos con la misma vara con la que medimos a otros. Al final de los tiempos habrá un karma, y habrá que pagar.
Lo que piensen lo percibo. Se leer lo que no quieren hablar.
No me engañan... Nunca más.
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