Me han dicho que hablo mucho, y me han llamado al silencio, teniendo que tragarme las palabras.
Me han pedido todo lo que no fueron capaz de brindarme.
Me han dado a entender que mis problemas son una carga.
Me han ignorado en mis momentos de necesidad.
Me han hecho falta algunas preguntas como ¿Estás bien? O ¿Como te sentís?
Me han lapidado, aún estando moretoneado por los golpes de la vida.
Y cuando sentí que no daba más, muchas veces esperé una mano que me levantara o una palmadas en las hombros para saber que, al menos a alguien le importaba.
Me ha echo falta, demaciada empatía, por parte de los demás antes que, recibir indiferencia total.
Me ha echo falta tiempo para mí... Tiempo que regalé.
Me ha echo falta ponerme en primer lugar infinitas veces, en vez de enaltecer a otros en mi lugar.
Me han cuestionado mi manera de ver las cosas, mis principios, mis códigos, mi manera de ser...
A veces queriendo ocultar a mi persona, mientras que yo tuve que tolerar por demás, soportando cosas que ni por un segundo me las permitieron a mí.
Pero es un mundo egoísta... Dónde solo importa uno mismo y nadie más. A nadie le importa que te destruyas con tal de que, para uno sí se pueda contar. Ahora lo que pase contigo es problema tuyo. ¡No te vayas a quejar!
Estuve cuando nadie más lo hacía... Y estuve solo cuando más necesitaba compañía.
Creyeron que no sufriría. Pero soy de carne y huesos. También me siento como la mierda. Solamente que la siento más, porque alzo la mirada, y me encuentro flotando solo en toda la bosta.
Empujándome como siempre...Levantándome como siempre. Pero a veces cansa.
Cansa el consciente de que, nada ni nadie va a cambiar. Y que el que tiene que hacer la diferencia acá está. Tratando de salir a flote.
Y me pregunto... ¿Qué estoy esperando?
Si al final de todo, nadie va a ser tan leal como yo lo fuí.
Me van a criticar por no estar, estar, aparecer o desaparecer.
Me van a criticar por no responder o responder.
Puedo escribirte toda una vida y recibir un Ok insignificante como respuesta.
Puedo estar callado sin decir una palabra y molestar igual.
Esté sentado, parado, quieto o inquieto, algo de mí siempre va a molestar.
Pero lo que definitivamente nunca va a cambiar es que, sea quien sea, se va a llevar lo mejor de mí cuando más lo necesite.
Y al final, seré yo el que no importe cuando se trate de mí.
Pero acá estoy una vez más para permitirme llorar, para permitirme ser abrazado, para contarme como me siento... Para expulsar esta angustia que quema por dentro. Y seré considerado como loco, pero es necesario serlo. Hablarme a mí mismo, escucharme, consolarme, entenderme... Permitirme todo aquello humano que me han negado.
No puedo abandonarme esperando lo que no va a llegar.
No puedo pretender que se den cuenta que, averiguen, pregunten, cuestionen...
No puedo dejar que siga corriendo el tiempo en mi estado de cristal.
Creí que era traslúcido por decir que era transparente, pero nunca fue lo suficiente como para generar algún brillo obvio. Si no lo pudieron demostrar las palabras manifestando cómo me sentía en todo ese tiempo... No hay nada más que lo haga.
Soy responsable de no permitir ignorarme, y de aliviar el dolor con las herramientas que tengo a mano... Manteniendo esa voluntad de querer estar mejor.
Después de todo, para el mundo soy de fierro y capaz de soportar todo.
Para nadie soy humano.