Sé que vas a decirme que no es para tanto.
Que todo va estar bien.
Y se que será así, porque conozco tu capacidad.
Te he visto en malas situaciones, y aunque tenías motivos para estar molesto, triste, iracundo, indiferente...
Aunque el horno no estaba para bollos.
Siempre demostraste fortaleza.
Siempre en pies, encarando a manos limpias, los golpes de la vida.
Sé lo duro que eres... Se porqué te cuesta llorar.
Ya conoces el dolor de cerca.
Y eres un hombre de roca... Plantado firme.
Endurecido muchas veces por dentro... Y lo entiendo.
Pero...
Dejame sentirlo...Permitime liberarme de este gran dolor.
No me digas que soy frágil o débil por verme derramar algunas lágrimas.
No te atrevas a negarme la posibilidad de recordarte con nostalgia en tu ausencia.
No me impidas que yo sea mártir conmigo mismo ni de que me autodestruya... Hermano mío.
No me impidas ir hasta ese lugar, un vez más... Una última aventura. Porque es ahí donde en mis momentos de melancolía, lo voy a ir a quemar, en honor a nuestra amistad. Y recordar buenos tiempos compartidos.
Por la orilla del río, en ese barranco.
Allá sentados los dos, reflexionado y desconectados de todo lo malo...
Fumando... buscando a nuestra manera, un brote de paz. Un rayo de esperanza para poder seguir adelante.
En esos momentos, mirando a nuestro alrededor, llenos de calma y de tranquilidad. Ver el río, los pájaros, el sol y el atardecer.
Unas secas, unas fotos, unas palabras, silencio.
El paisaje, la aventura de salir en bicicleta para llegar hasta allá.
Hubo momentos de bajón, dónde uno de los dos le tenía que decir al otro que, todo pasaba por algo. Y que algún día la íbamos a pegar.
¡Porque algo grande nos esperaría al final!
Tarde o temprano se nos tiene que dar.
Así que... No te opongas a que me muestre vulnerable, si lo hago por vos.
Porque siento, y lo que siento lo llevo en la piel.
Sé que somos diferentes y esta es mi manera, de reprocharle a la vida, que tengo que aceptar y reconocer...
Que vos tenés que volar en busca de tu felicidad. Porque lo tenés que hacer. Y siempre te voy a apoyar. Jamás sería la roca que te impida triunfar.
Y sé que vas a triunfar. Yo creo en vos. Creo en que tenés el potencial para conseguir lo que sea.
Porque sé que vos también sos un guerrero que la sigue peleando, y que viene de abajo. Que recibiste golpes duros que te puso la vida, a vos y a tu familia. Pero yo jamás te ví tirar la toalla. Y mientras yo esté presente, lejos o acá nomás. Yo voy a estar para dar lo mejor de mí. Siendo el mismo loco de siempre.
Pero a lo mejor... algún día seamos diferentes. Y este renegado vuelva a sonreír y ser feliz con lo poco o mucho que tenga. Pleno de verdad. Y vos... Bueno ya me lo vas a demostrar.
Pero sé que definitivamente va a ser muy bueno para vos. La experiencia de saber de que, al menos, algún día, no te vas a arrepentir de no haber tomado la decisión de tu vida.
Que tuviste la valentía de vencer al miedo y tener la osadía de atravesar lo desconocido.
Y esta es mi manera de despedirme hasta que volvamos a reencontrarnos. Porque este no es un hasta siempre. Sólo es una pequeña travesía necesaria. Y que sea de experiencia y crecimiento personal. Que seas siempre la mejor versión de vos. Y que también puedas sentirte pleno.
Te deseo lo mejor amigo. Aunque para mí sos más que eso. Sos como mi hermano. Y me importas mucho. Y te voy a extraar mucho de verdad. Hasta que algún día me acostumbre. Y sé que va a pasar.
Pero ojalá que en el reencuentro, nos veamos mejor que nunca. Y nos podamos decir a la cara que sí se pudo al final.
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