Y vas a lamentarlo con el alma, cuándo te clave contra la pared, y te atraviese con mi espada. No sabrás cómo pedirme perdón, cuando mis demonios se apoderen de mi calma. Todo lo que te pude ofrecer, lo has despreciado sin tacto.
Te has embriagado con otro trago de paso, y te jactaste en mi cara, de haber probado de todo, mientras me hacías a un lado.
Cometiste el error, de haber bebido de mí, por última vez.
¡Y te lo juro!
Nadie podrá sacarte de tu interior, mi sabor amargo, ni borrar de tu alma, la marca, con la que te dejaré marcado.
Llorarás, cuando arda en llamas, sediento de venganza.
Tendrás miedo cuando, el brillo de mi mirada, se tiña oscura, y cuando mi mente se torne hostil, contra tus súplicas desesperadas.
Y al verte postrado, sabiendo que ya no te queda nada más que brindar. Te dejaré vacío, como lo has echo conmigo. Arrojaré la botella, inútil y vacía.
Y me iré caminando, completo y realizado.
Con la cabeza en alto, y con el increíble sabor, que me has regalado.
No es mañana cuando deberías estar haciéndolo. ¡Apresúrate antes de que raye el alba! Después será el momento en que, todo ser humano, deberá sentirse realizado por completo.
Seguidores
domingo, 19 de agosto de 2018
Verso IX
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario