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sábado, 24 de mayo de 2014

Salvaje

Salvaje, mi espíritu indomable, que se oculta en mi habitación, deseando como loco galopar por tus sinfines de praderas.
He nacido para vivir en libertad,
Y la que tú me has dado, es más de la que jamás pude imaginar.
No te das cuenta que no puedes abandonar las paredes de este cuarto, cuando arde en llamas de pasión, cuando mi piel se topa con el verdadero amor.
Tú no entiendes que respiro muerte si te vas por esa puerta, porque te llevas lo que me queda de vida contigo.
Mis manos han planeado suicidarse de la par, ya que tu cuerpo les ha prohibido que no lo rosen por esta noche.
¡Ay que desgracia la mía, que te vas y no miras atrás!
Te has dormido en tu propio silencio y sé que no me vas a contestar.
Te marchas sin tener compasión, me dejas solo en un rincón.
Me llevas a la locura absoluta y a la eterna desolación.
Salvaje se vuelve mi corazón al no ser capaz de latir por si mismo.
Te vas sin saber cuanta falta me haces,
sin saber que cuando me des la espalda, mi último aliento se irá.

Mi locura

Tal vez no lo creas, pero mi locura dio brotes de esperanza en tierra árida, mientras que mi cordura, los iba marchitando de a poco, en campos florecidos. 

Iluminar el camino

No debemos de preocuparos por las miradas que otros tendrán de nosotros, ni por las cosas que dirán a nuestras espaldas, ni si quiera, por como nos juzgarán.
No siempre las miradas y las palabras son malas. A veces hay algunas de ellas, que dicen que tú y yo, somos luceros que brillan constantemente e iluminan el camino de alguien más.
Y cuando te des cuenta de ello, sabrás que aún no estás hundido, que todavía hay esperanzas, y debemos remar hasta el final del camino, para ayudar a quien se sienta en la más profunda oscuridad.
Iluminar el camino de alguien, de la misma manera en que nos ilumina alguien más.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Despierto de nuevo

Un millón de disculpas no bastan, para reparar este inmenso dolor que me has causado.
¿Cómo puedes remendar este tiempo de soledad con el qué me has estado pagando?
Ya me cansé de dejar, cada lágrima, en el profundo océano que esconde mi almohada.
El temor de que nuestro amor se seque, como aquellas desoladas lágrimas, cada vez crece, y se alimenta de mis crueles pensamientos que no me dejan vivir en paz.
Me equivoqué una vez, tal vez dos o tres.
¡Pero juro por Dios, que este mal no merezco!
Y si he de merecerlo, ¡Ya lo escarmenté!
Nadie te amará jamás en esta vida, y en ninguna otra, como en este mismo momento, aquí en medio de la noche, te estoy amando yo. Con tanto dolor, con tanta pasión.
Es tan fácil toparme con tu camino, y es tan difícil que te encuentres junto a mí.
Verte cara a cara, tomando unas cervezas y matando unos cigarrillos, en la quietud de la oscuridad.
Tan posible es saludarte y mirarte, y contarnos nuestras insignificantes vidas.
Tan fácil es todo contigo... 
Lo difícil es hacerlo como si nada hubiese pasado entre nosotros dos.
Daría cualquier cosa en el mundo, con tal de acabar con tanta autodestrucción;
Porque lo que circula por mis venas, y lo que bombea mi corazón, 
Ya no es vida... Ya no es amor...
Quisiera que te borraras de mí para siempre, sin tener que ser yo quien tome esa decisión.
Quisiera que nunca haya sucedido nada entre nosotros, sin siquiera tener que pensarlo.
Mi dolor forma parte de tu amor. Ambos son complementos que no se pueden separar.
Y ya ha pasado tanto tiempo, que he aprendido a coexistir con la angustia, en medio de este enigmático amor.
Me acostumbré a sentir tu piel junto a la mía, y me cansé de soñarte junto a mi cama, como si en verdad fuera a pasar.
Me inventé un mundo posible junto a ti, que ya no hace falta que estés aquí conmigo.
¿Con qué poción me has embrujado qué ya no puedo distinguir entre lo correcto y la locura?
No puedo seguir en pie, si al menos tu nombre no se escapa de mi boca.
Creí que nunca volvería a enamorarme de nuevo, que sólo debía estar para tí.
Pero eso ya no era amor. Ni siquiera obsesión... Era mi perdición...
Cansado de oír canciones dirigidas a “¿Vaya uno a saber para quién?”. Ignorando la respuesta que mi alma se sabía de memoria.
¡Tan fácil es fingir que todo va bien! Pero si el espejo mostrara como en verdad siento, mi propio reflejo se desvanecería eternamente.
¿Cómo es qué no ven mi agonía?
Grito como loco, en el interior de las cuatro paredes de mi mente, tratando de conseguir que alguien me escuche y me libere.
Quisiera que ese héroe sea esa persona, pero despierto, y me encuentro con la cruda realidad.
¡Qué tonto que soy! Si es mi propia encarcelación, mi atadura y mi esclavitud.
Es el verdugo con su guillotina, de la cuál no escondería mi cabeza.
Dejaría mi alma en sus manos, a pesar de que con ella haga lo que le plazca.
A veces me imagino que todo es distinto, que se da cuenta, de que solo yo soy su vida.
Imagino que juntos somos felices.
Entonces mi agonía, se hace alegría certera, que promete cumplir cualquier promesa.
Engañado, me encierro en esa fantasía, hasta que lentamente bajo de las nubes, y aterrizo de golpe contra lo más duro del suelo.
Despierto de nuevo con ese rostro amargado, buscando la respuesta a esa pregunta que solo el destino se tiene entre manos.
Despierto una vez más, con el mismo vacío de siempre, y dispuesto a seguir soñando... A seguirme engañando.

No pido

No pido que el mundo deje de ser "Maldito". Pero sí pido, que al menos en él, las personas, den y devuelvan sonrisas, sin tener que pagar por ellas.

lunes, 28 de abril de 2014

Para cuando te acuerdes de mí

Para cuando te acuerdes de mí, sólo seré polvo, que el viento esparcirá.

lunes, 14 de abril de 2014

Ahora que he vuelto

Ya han pasado muchos años,
Y mi ausencia, demasiado se ha notado.
Ahora que he vuelto, toma mi corazón y estrújelo.
Abrázalo de la manera más fuerte que puedas, para que jamás tenga que volver a partir.
Toma lo que queda de mi alma y cúbrela con delicadeza y amor.
cuando estés en contacto con mi piel, entenderás por todo el dolor que he pasado, y aprenderás de aquel sufrimiento que, una vez me visitó y nunca más se marchó.
Te extrañé con tanta desesperación, que creí que me estaba muriendo de desolación.
Al fin sabrás lo duro que fue para mí tener que dejarte aquí, mientras que yo me tuve que ir.
Me he vuelto mucho más fuerte, y de una pequeña burbuja tuve que salir.
Porque tuve que acostumbrarme a ser alguien diferente, para salir a comerme al mundo, antes de que el mundo me devorara a mí. 
Pero ahora que he vuelto, no puedo seguir fingiendo ser una piedra.
Ya no puedo pretender ser de metal, cuando por dentro, en realidad, me estoy oxidando despacio.
Tanto llanto dentro de mí, y al fin lo puedo liberar sin tenerlo que frenar.
Tanta angustia por dentro, y al fin la puedo desahogar.
Ya puedo estar en calmar, sin tenerle miedo a la soledad.
Toma mi corazón, siente como se va por los cielos.
Y no es por tristeza, es por felicidad.
Estoy por doblagarme al llanto más dulce que no he probado jamás.
Volver a verte fue mi antídoto, la cura de mi grave enfermedad.
Ahora que he vuelto, entenderás que para mi nada fue fácil.
Que he caído miles de veces en las fosas de la vida, en el transcurso de mi andar,
Y fui prisionero, de muchas cárceles de mi mente, en las que yo mismo me hice encerrar.
Y tan sólo, pensando en ti, me bastó para poder continuar hasta el final.
Toma mi corazón y acarícialo.
Cuélgate de esta hermosa emoción, y seamos uno como antes.
Sigamos el film de la película que un día abandonamos por la mitad, y volvamos a revivir las apasionantes escenas juntos, tú y yo.
Ahora que he vuelto, solamente amor de ti espero
¿Qué esperabas? ¿Qué contenga todo mi amor?
Solo quiero enredarme en tu cuerpo,
Y encender el extinto fuego salvaje que bajo las sabanas se quedó.
En el transcurrir de mis años, se me ha olvidado regar el amor para que no se marchitara aquella vieja ilusión.
Me he negado a huir de este avismo, y dejé de lado mi paraíso.
¡Créeme cuando te digo que ya he escarmentado bastante, estando lejos de ti!
He pagado mi deuda con el tiempo,
Y he cumplido con los requisitos que la soledad me indicó.
Amarte, solo quiero amarte, toda una eternidad.
Ahora que he vuelto, y ahora que puedo.

Si supieras

Si supieras lo que sufro por vos.
Si supieras cuanto desearía en este momento tenerte.
Amor inmenso es lo que siento,
Y son pocas las veces en las que solamente puedo verte.
Tú vives sin rumbo por el mundo,
Y no sabes que existe algo mucho más fuerte.
Derramo lágrimas por ti cada noche,
Por tu amor que me quema como fuego ardiente.
Tanto te extraño que no basta una mirada.
Ni siquiera alcanzaría todo un día.
La intención que tengo es muy distinta.
¡Es la de amarte el resto de mi vida!
Me desespero porque no te acuerdas,
Me desespero y te llamo.
No puedo aguantar escuchar tu dulce vos,
Y si lo haces, en pedazos me desarmo.
Quita la venda de tus ojos.
Observa que realmente te amo.
Toda una vida esperaría con tal de que ahora estés a mi lado.

viernes, 24 de enero de 2014

Extrañando

Me encontraba frente al espejo de mi cuarto, tratando de encontrar, en algún rincón de él, lo que más anhelaba.
Observaba mi reflejo, y desnuda, se hallaba mi alma frente a mí.
Hace tanto tiempo vengo fingiendo ser de metal, pero esta vez me tocó en lo más profundo de mi ser, y mi corazón se oxidó en un inmenso mar de lágrimas.
Esta vez mi mayor preocupación fueron ustedes. Se encontraban llenando las paredes de mis memorias, las que me alejaban de este maldito dolor.
Simplemente, con cada lágrima, confesaba cuanto los estuve extrañando en todo este tiempo.
Cada pensamiento mio, era un peldaño más, que me acercaba hacia ustedes.
Mis memorias me hacían suspirar, recordando aquellos momentos únicos, que a veces solía disfrutar u olvidar. 
Me querían dar el escarmiento por todo aquello que no supe valorar.
Lo más sagrado entre lo sagrado, 
mi familia.
Realmente me encuentro  extrañando.

El papel más triste

Caminando por la última senda que me queda, busco un pequeño brote de esperanza, que me mantenga en pies. Un rayo de luz que me guíe hacia una salida, que me mantenga lejos de este dolor inmenso que me está matando.
Ya no quiero que me arropen en una mentira. No quiero ponerle curitas a esta cicatriz profunda, grabada en mi pecho.
Ya mi alma lo sabe... Lo siente...
¡Ya no tiene consuelo!
Alzo la mirada hacia el cielo, y perdido en un avismo de agonía, busco respuestas para poder encontrar el motivo que me mantenga vivo.
Busco en lo alto, y ya no encuentro nada que me distraiga de este mal, que no se quiere desprender de mi pensar. 
Estrellas... Las observo, y solo pienso que ya no puedo ver lo bello en ellas.
Ya no poseen esplendor, dulzura o grandeza. Ni siquiera importa si ahora me pueden cumplen algún deseo.
No puedo dejar de pensar en la abismal distancia que nos separa.
Tan lejos se encuentran mis manos de tu cuerpo...  ¡Tan lejos!
Y aún sabiendo que estamos a metros de vernos a los ojos, entiendo que somos astros distantes.
Como las estrellas, ¡Así de lejos, se encuentra su amor del mío!
A pesar de que me duela en el alma, me he de acostumbrar a la idea, de que jamás podré ser parte de su vida.
Bajo la mira en este maldito silencio, y lo recuerdo...
Recuerdo cada noche que lo he deseado con tantas ganas, con tantas fuerzas...
Tantas súplicas de amor, tantas lágrimas de dolor, que sólo la almohada sabe cuánto he llorado sobre ella.
Me la pasado escuchando canciones nostálgicas. Al menos, tal vez de esa manera, me venga a visitar en mis sueños diurnos.
¡Este es mi santo remedio!, mi sobredosis de masoquismo, y mi necesidad de él.
De esa forma, podré abrazarlo y amarlo como más deseo. 
Todo es un final efímero, una utopía despiada, y un invento de mis fantasías, que sólo serán eso... ¡Un invento!
Lo amo con todas mis fuerzas y mucho más. Lo amo con locura total.
Pero él jamás lo sabrá, y yo seguiré muriendo solo, y a paso lento.
Él es el carcinoma que me va comiendo por dentro. Y sin importar que me estoy muriendo en vida, aún así, lo sigo queriendo.
Cuánto dolor cargo en el alma. Son kilos de sufrimiento por día.
Poder verlo a diario, pero sólo como amigo.
Duele saber que está a mi lado, y saber que sus pupilas no se iluminan como las mías.
Sufro al ver que su corazón, no bombea vida como el mío, cuando lo veo llegar.
¡Lo amo!, ¡En verdad lo amo!, y sin él no puedo vivir.
¡Que aventura más despiedada que me ha tocado vivir! Un cuento de hadas, que al final de la historia, no tiene final feliz para mí.
Ese príncipe azul de mis sueños, ya tiene a su princesa romántica de películas.
Y cuando se cierre el telón, y al finalizar esta función... Hoy y para siempre, el papel más triste, es el que me tocará a mí.

¿Sabes qué es irónico?

¿Sabes qué es irónico?
¡Sí! Tú sí que sabes a que ironía me refiero.
Te aferras tanto a ese amor.
Realmente quieres creer que es verdadero y que existe, pero no es así.
No logras darte cuenta que lo que sientes no es amor, y que ese imposible te está consumiendo por dentro.
Estás sobre amando a alguien que ni siquiera te quiere a su lado.
Te has endulzado con esa mentira para no amargarte con la verdad.
Has proyectado una vida eterna y feliz, un cuento de hadas y de princesas.
Juras proteger a ese diamante más que a tu propia vida.
Y lo pones en primer lugar cuando tu estás por debajo del cobre y de la plata, por más que sepas que para él no vales nada.
Te aferras a tus sueños, imaginado que se encuentran juntos en una cama, compartiendo la misma vida.
Y al despertar, crees que eres feliz y afortunado, cuando te pones a fantasear creyendo que él hizo lo mismo contigo.
Aún sabiendo la falsedad de sus palabras, las crees como si fuesen ciertas.
Aún sabiendo que sus ojos te traicionan, y que su mirada lo delata, te dejas hipnotizar sin basilar.
Te ha dicho cosas tan hirientes como para partirte el corazón.
Pero no hay nada más fuerte que el amor que sientes por él.
Lo tratas justamente y como se lo merece luego de una infidelidad.
Tú si sabes cómo poner la ley y el orden en primer lugar.
Pues pagas con perdón y convicción cada traición que recibes sin siquiera pensartelo dos veces.
Crees sus mentirosas palabras aún sabiendo que no las cumplirá y que volverá a fallar.
¿Qué clase de amor es ese?
Es un amor tan extraño como el de Dios, quien mando a morir a su hijo inocente para salvar a todos los culpables.
Estás tan ciego que ya no sabes qué camino tomar.
A pesar de que lo amas más que a nada en el mundo ya te has cansado de llorar.
Quieres ser feliz de una vez por todas y olvidarte de tanto dolor.
Quieres empezar de nuevo de cero, pero una atadura no te deja soltarlo.
Después de haber sufrido ese dolor ya no crees en el amor.
Al cansarte de probar de esa manzana dices que nunca fue tu verdadero amor, ya cuando has escupido todas sus semillas, y aún así juras no volver a amarlo.
El tiempo te muestra lo que no quieres ver, y te hace creer que ya no tienes heridas.
Te atreves a continuar y dar tu primer acto de fe.
Se te abren nuevas puertas pero en todas ellas aún lo sigues viendo a él.
El corazón remueve las cenizas y tu mente aviva las cenizas del pasado podrido, volviéndolo una cruel llamarada, que te terminará quemando.
Tu vida siempre fue irónica.
Te permitiste engañarte a ti mismo, creerte una enorme mentira.
Debiste abrir tus ojos más que tu corazón, y usar más la cabeza antes de decirte a ti mismo "Aún lo amo como ayer", y caer en la misma trampa como por milésima vez.
¿Sabes qué es irónico? 
¡Si! Tú lo sabes perfectamente.

lunes, 20 de enero de 2014

La triste verdad

Hoy derramo más de diez mil lágrimas, que estropean las maderas de tu féretro.
Las mismas que hunden mi barca por las noches profundas. Las que me arrastranfácilmente, mar adentro.
Me doy cuenta de que estas lágrimas son muchas más, que las sonrisas que contigo pude compartir.
Mientras estabas junto a mí, jamás lo entendí hasta que te perdí.
Ahora, en tu ausencia, me haces tanta falta,
Y lo único que puedo hacer es llorar por ti.
Sólo puedo recordarte cada noche nostálgica, y recrear recuerdos para que se paseen frente a mí.
Desearía tanto volver a verte, sin importar las circunstancias ni el tiempo que pase, y así, contigo poderlo compartir.
Soy capaz de entregarte lo que queda de mí, ¡lo más valioso!
Para recuperar ese instante que contigo jamás viví.
¡Qué maldita verdad, es la que penetra lo más profundo de mí!
Verdad que todos entendemos demasiado tarde.
Somos egoístas sin darnos cuenta. 
Y al fin y al cabo, lo que más amamos, tarde o temprano, se pierde.
Que egoísta que fui por no darte tanto valor.
Tiempo, dedicación, amor, compañía, amistad.
Tantas cosas pude dar y tantas cosas me guardé. Y hoy no sirve de nada que te las quiera dar.
Como desearía que cualquier lección que tenga que aprender, sea comprendida antes de que tenga que perder algo.
Si tengo que perderlo, que no sea lo que más valoro.
Prefiero felicidad a que cualquier montaña de cristal o de oro.
¿Cuándo es que uno se quita las vendas
 De los ojos sin tener nada que perder?
¿Cuándo es que aprendemos a aprovechar
 El momento que mañana ya no podrá suceder?
Es que “HOY” cuando tengo que aprovechar esa ocasión, porque tal vez mañana, pueda estar pasando por el más doloroso “ADIÓS”. 
No deseo que ocurra, pero es lo que en realidad pasa a diario.
Cada día es igual y ni siquiera podemos notarlo.
Los días pasan sin comprender que el tiempo también se pasa, y entramos en razón, lamentablemente, en el pasar de los años.
Te recuerdo ahora que puedo hacerlo, y me pregunto:
¿Cuántas veces te has ido y no te he dicho adiós?
¿Cuántas veces me senté a escucharte
Y me esmeré en no criticarte?, ¿En tratar de ayudarte a encontrar una solución?
No recuerdo muy bien cúando fue la última vez que me pude acercar a ti, y darte mi mejor abrazo.
No lo recuerdo. Y me digo a mi mismo:
“Ni siquiera alcanza una mano para poder contarlos”.
Tan miserable soy, que te pude conseguir un millón de flores. Te pude comprar una mansión y vestirte de seda fina.
Te lo pude conseguir todo. Hasta un ataúd de rubíes y de oro.
Y con suerte te pude llegue a decirte los tres “TE AMO” en tu vida.
El “TE AMO” de la inocencia, de las mariposas en la panza;
El “TE AMO” de los valientes que se unen con fidelidad,
 Y El “TE AMÉ” cuando ya no tenemos a esa persona tan amada.
Tan irónico son los tres amores, pues he creído que el primero era el más hermoso, y el segundo, el verdadedo.
Pero no hay nada más genuino que el tercer amor. 
El que te dice cuanto amabas a esa persona de verdad, cuando ya no esté presente en tu mundo.
Puedo contarte un millón de cosas que no hago bien, y una sola cosa que hago a la perfección: Pensar en mí.
Pude verte actuar en el resto de la filmación, pero la película siempre se ha tratado de mí.
Y al final me cuestiono a mi mismo si merezco preguntarme: ¿Por qué me pasó a mí?, ¿Merezco preguntarlo?